La nueva variante del coronavirus, ómicron, sigue extendiéndose por el mundo tras 13 casos detectados en Países Bajos, y llevó a a Israel a cerrar sus fronteras a los ciudadanos extranjeros.

Con más de cinco millones de fallecidos en todo el mundo desde que se declaró la pandemia en 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró la nueva variante ómicron, detectada esta semana, como «preocupante».

Identificada en Sudáfrica el jueves, muchos países reaccionaron cerrando sus fronteras con las naciones del sur de África.

En los Países Bajos, las autoridades sanitarias anunciaron el domingo que trece pasajeros procedentes de Sudáfrica que dieron positivo por covid-19 a su llegada a Ámsterdam el viernes portan la variante ómicron.

Y podría haber más casos, ya que, en total, se detectaron 61 positivos por coronavirus.

Israel, donde se confirmó un caso de un viajero procedente de Malaui, decidió prohibir a partir del domingo la entrada de extranjeros en su territorio, así como obligar a sus ciudadanos vacunados de vuelta al país a realizar un test PCR y tres días de cuarentena (siete en el caso de los no vacunados).

Esta decisión llega menos de un mes después de que el país hubiera reabierto sus fronteras (el 1 de noviembre), y a ocho días de la fiesta judía de Janucá.

En Dinamarca, las autoridades sanitarias anunciaron el domingo dos casos de contagiados con la nueva cepa en pasajeros procedentes de Sudáfrica.

En Australia, las autoridades anunciaron el domingo la detección de la cepa ómicron en dos pasajeros vacunados que volvían del sur de África, y habían llegado a Sídney el mismo día del cierre de las fronteras de este país con nueve países del sur del continente africano. Doce pasajeros del mismo vuelo están en cuarentena.

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Australia había levantado recientemente la prohibición a sus ciudadanos vacunados para viajar al extranjero sin autorización.

La variante ómicron se detectó también en Botsuana, Hong Kong y varios países europeos (Bélgica, Reino Unido, Alemania, Italia y República Checa).

La nueva variante B.1.1.529 del covid-19, bautizada «ómicron», representa un riesgo «de alto a muy alto» para Europa, según la Agencia de Salud de la Unión Europea.

Un grupo de expertos de la OMS afirma que, con los datos preliminares, ómicron presenta «un riesgo alto de reinfección», mayor que el de variantes como la delta. Ninguna otra variante había creado tanta alarma en el mundo desde delta.

Europa ya atravesaba un aumento de casos mucho antes de la aparición de ómicron, lo que llevó a restablecer restricciones sanitarias, dando lugar a violentas manifestaciones el fin de semana pasado en Países Bajos y en las Antillas francesas.

En Austria, decenas de miles de personas se manifestaron este fin de semana contra la obligación de vacunarse.

Los suizos votaron sí este domingo a la ley que permite instaurar el pasaporte covid en el país, en plena quinta ola de la pandemia y tras una tensa campaña electoral que hizo temer nuevas manifestaciones durante la jornada.

Nuevas restricciones entrarán en vigor el martes en el Reino Unido, como la vuelta de los tapabocas y el endurecimiento del acceso al país.

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Otros países están anunciando la suspensión de vuelos de países del sur de África donde la variante está presente, como Sudáfrica, Mozambique, Esuatini (o Suazilandia), Angola, Zambia, Malaui, Lesoto, Zimbabue, Namibia, Botsuana.

Angola, en la lista roja del Reino Unido, se convirtió el domingo en el primer país del sur de África en suspender sus vuelos en la zona.

Filipinas, por su parte, anunció la anulación de vuelos de zonas donde se haya detectado la variante.

Arabia Saudí extendió la lista de países con los que suspende vuelos a 14. Kuwait y Catar (importante centro neurálgico aéreo) también anunciaron restricciones con nueve y cinco países africanos, respectivamente.

En Estados Unidos, que también había abierto sus fronteras al mundo a principios de noviembre, se prohibirá la llegada de viajeros de ochos países del sur de África.

Washington felicitó el sábado a Sudáfrica por la «transparencia al compartir estas informaciones» después de que el país austral se sintiera «castigado» por haber anunciado la detección de «ómicron». Una alusión nada velada de EEUU a la gestión inicial de la pandemia que hizo China.

Los fabricantes de vacunas AstraZeneca, Pfizer/BioNTech, Moderna y Novavax se mostraron confiados por su capacidad para luchar contra esta nueva cepa.

Cerca del 54% de la población mundial recibió al menos una dosis de la vacuna contra el covid-19, solo un 5,6% en los países con bajos ingresos, según la página Our World in Data. En Sudáfrica, solo el 23,8% de la población tiene la pauta completa.

La nueva variante provocó inquietud en cuanto a la recuperación económica mundial, y el viernes fue una jornada negra para los índice bursátiles y el precio del petróleo.