¿Cómo serán los alimentos del futuro? Aquí te contamos

¿Cómo serán los alimentos del futuro? Aquí te contamos

A continuación, te presentamos una lista de los alimentos del futuro, los cuales cumplen con todas las necesidades: tienen un alto valor nutricional, su impacto medioambiental es bajo y son accesibles.

ALGAS

La Nannochloropsis, uno de los tipos de alga más conocidos, será uno de los principales sustitutivos alimentarios del futuro. Este tipo de algas proliferan en la naturaleza y contienen un gran aporte proteico.

Entre sus enormes ventajas están su fácil digestión, su impacto positivo en el medio ambiente (ya producen más de la mitad del oxígeno del planeta), y la aportación de nutrientes para nuestros población en los años venideros.

¿Cómo lo comeremos? Probablemente en forma de proteína en polvo, procesado como aceite o como sustitutivo a la mantequilla.

CARNE DE LABORATORIO

Por cada 175 millones de hamburguesas realizadas con este nuevo método de producción cárnica, podríamos ahorrar la muerte de 440 mil vacas.

¿Cómo funciona? La carne es creada a partir de células madre animales que proliferan y crecen durante nueve semanas, antes de convertirse en un pedazo de carne. Debido a que dicho trozo de carne está hecho a partir de células de origen animal, su sabor es idéntico al de la carne de vaca.

Sin embargo, sus ventajas son incomparables: las condiciones en las que la carne de laboratorio es creada, garantizan un entorno seguro para la salud humana, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero durante el proceso son muy reducidas en comparación con la agricultura industrial.

INSECTOS

Ante el crecimiento poblacional y la demanda de carne, se hace insostenible seguir basando la alimentación en cabezas de ganado. Lo bueno es que la respuesta estaba en tu propio jardín y no lo sabías.

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¿Cómo serán los alimentos del futuro? Aquí te contamos

Sus ventajas son dos: por un lado, y bastante obvia, está su cantidad, ya que están en todos los recovecos que puedas imaginar, se reproducen rápidamente y sobreviven situaciones climáticas adversas; por el otro, quizás algo más desconocido entre los consumidores, están sus beneficios nutricionales, con un gran aporte de proteínas, hierro o fósforo, entre otros.

LEGUMBRES

Las legumbres pueden convertir el nitrógeno del aire y “convertirlo” en una forma que las plantas puedan usar fácilmente. Vendrían a ser como los superhéroes alimentarios del planeta.

Son una rica fuente de fibra, proteínas y vitaminas del grupo B. Su uso es popular en muchos platos alrededor del mundo y los vegetarianos y veganos suelen echar mano de ellos como sustitutos de la carne.

Hay multitud de variedades dentro de las legumbres, pero las judías adzuki (que requieren una menor cantidad de agua para su producción), las negras (con alto contenido en proteína y fibra), las lentejas (su huella de carbono es 43 veces menor a un entrecot) o las habas (adaptable a la mayoría de condiciones climáticas) destacan como opciones sostenibles de cara al futuro.

CACTUS

Aunque siempre se les ha visto como un elemento decorativo sin mayor trascendencia, lo cierto es que su fruto puede convertirse en uno de los ingredientes clave del futuro.

La principal ventaja es que los cactus almacenan agua, lo que les permite crecer en climas áridos con mucha escasez de agua. En el plano nutricional, aportan cantidades sustanciales de vitaminas C y E, carotenoides, fibra y aminoácidos.

Los cactus han estado presentes siempre en la cocina mexicana, aunque su uso en Europa es algo menos común. En concreto, su presencia es usual en la región sur del país y las islas Canarias.

CEREALES Y GRANOS

Fueron parte primordial del pasado y también lo serán del futuro: los cereales y los granos serán una de las fuentes más importante de alimentos para el consumo humano.

Diversificar las fuentes de carbohidratos (hoy centradas en el arroz, el maíz o el trigo), proporcionará más valor nutricional y ayudará a mejorar la salud de la tierra.

Entre los nuevos candidatos a convertirse en protagonistas de la alimentación mundial, se encuentra el amaranto (ya presente en la rutina diaria de las poblaciones de Asia y África), el trigo sarraceno (sin gluten y listo para recolectar tras 8-12 semanas de cultivo) o la quinoa (de uso generalizado en Sudamérica y cada vez más presente en el resto de culturas).

Con información de Agencias

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