ESTRES OXIDATIVO
Según estudios, el estrés oxidativo se relaciona con padecimientos de la salud como enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas

Para gran parte de los seres vivos, el oxígeno es un elemento esencial para la vida, aunque también posee efectos tóxicos inherentes a su estructura. Del oxígeno se desprenden moléculas inestables conocidas como radicales libres, con un impacto importante para la salud. Los radicales libres pueden causar daño a nivel celular cuando se pierde el equilibrio entre dichas moléculas y el mecanismo de defensa antioxidante de los seres vivos. Cuando esto sucede se genera lo que se conoce como estrés oxidativo, responsable de una gran variedad de procesos degenerativos, enfermedades y síndromes.

Aunque la generación de radicales libres es parte del proceso de metabolización del oxígeno, otros factores también contribuyen a aumentar en gran medida su producción y el desequilibrio del estrés oxidativo. Estos pueden ser factores ambientales, como los rayos ultravioleta, radiaciones ionizantes, contaminantes o metales pesados, y factores xenobióticos, como fármacos antibióticos, según un estudio publicado en Oxidative medicine and cellular longevity.

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Una revisión de estudios publicada en la revista Correo Científico Médico recopila alguna de las consecuencias asociadas al impacto en la salud del estrés oxidativo. Entre ellos se encuentra el envejecimiento, resultado de una reducción, con el paso de los años, de la eficacia del mecanismo de defensa antioxidante de los seres vivos. También se asocian al estrés oxidativo enfermedades cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica y el infarto agudo del miocardio. Igualmente el cáncer y enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Huntington, Alzheimer y Parkinson, según los hallazgos médicos más recientes.

Como tratamiento contra el estrés oxidativo y su impacto negativo en la salud se ha explotado en los últimos años varios antioxidantes, como la vitamina E, los flavonoides y los polifenoles. Según la revisión publicada en Correo Científico Médico, algunos antioxidantes pueden provenir de la dieta, entre ellos la vitamina E, la vitamina C y los carotenoides. Algunas fuentes de antioxidantes no nutrientes son los frijoles, los cítricos, la cebolla, las aceitunas, el café, el vino tinto y el té, señala la revisión.

Pese al impacto negativo del estrés oxidativo en la salud, su uso terapéutico para tratar ciertas condiciones clínicas, como el cáncer, ha demostrado cierto grado de éxito clínico. Aunque el estrés oxidativo puede ayudar a los tumores a crecer, un estudio publicado en la revista Cell Metabolism propone impulsar los niveles de estrés oxidativo al punto en que, en cambio, los ayude a morir.

Dado el impacto importante del estrés oxidativo en la salud es importante mantenerse al tanto de las recomendaciones de los médicos y científicos sobre el tema. Por el momento, parte importante para evitar los efectos negativos en la salud es mantener una dieta equilibrada y una vida sana para ayudar al cuerpo a combatir el estrés oxidativo.